Manos limpias

Opinión / Pipo & Astutto
12 abril 2013

El o la manos limpias es una figura muy importante dentro de cualquier trabajo artístico a artesanal que implique mancharse las manos. El operario hace el trabajo sucio pero no puede tocar el trabajo terminado. Ahí a su lado hay alguien que lo coloca para su secado, que lo pone y lo retira. Pero el “manoslimpias” es una figura que está desapareciendo, con la bajada brutal de salarios y/o simplemente de recompensas, las figuras claves se marchitan lo que conlleva trabajos sucios, mal hechos, mal pagados. Quien trabaja en un sector creativo o artístico vive en estos días una falta total de respeto, reconocimiento o valoración de su trabajo. Ya no entro en metáforas básicas del tipo diseñador=restaurante, sino que la falta de sensibilidad propiciada por el dinero está bajo mínimos.

El otro día comentando con una amiga, me decía que los sueldos de los directores de arte juniors están rozando o están por debajo del salario mínimo profesional. Es decir, que se tiran 12 horas de trabajo generando ingresos para una marca/agencia que no se ven reflejados en su salario. Y siguen aceptando esos puestos, y siguen tragando mierda a paletadas. Porque una cosa es que los precios no sean los mismos y otra que se haya devaluado tanto el trabajo. Joder, que las empresas siguen teniendo pasta, que un salario base se lo gasta un directivo en una cena de empresa. Mientras las asociaciones del sector, escuelas y similiares, siguen ofreciendo charlas, cursos y campañas de autobombo de reputados profesionales que no aportan nada sino el lucro de las mismas en vez de dedicar esfuerzos y energía a hacer cumplir un convenio a las agencias o dignificar la profesión.
Pues nada chicos: aplicaros esta noticia, que de tan retorcida, parece verdad y ver esta otra. Nuestro trabajo no lo sabe hacer cualquiera, por muy fácil que parezca.

Seamos profesionales y valoremos nuestro trabajo. Esto se hace con confianza en lo que haces y plantando cara.

Somos los manos limpias. Las agencias, las marcas y tus jefes lo saben. ¿Y tú?

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Pichi, el exterminador

Editorial / Opinión
5 marzo 2013

Pichi ha salido hoy de su casa. Él es de Madrid de toda la vida, lo que pasa es que vive a tomar por saco, allá, por Lucero, así que se tiene que pillar el metro todos los días para cumplir sus rituales castizos. Pero hace mucho tiempo ya que Pichi no es el mismo, ve como su Madrid querida se echa perder con tanto mangante y sinvergüenza así que ha decidido tomarse la justicia por su mano porque Pichi, ¡está hasta la polla! de las subidas de metro, de la precariedad, de tanto chorizo y de tanto pelanas.

Así que desayunando bien de churros, se pone las pilas y empieza a repartir medicina de la buena. Amparado bajo su aspecto elegante y caballeresco, no duda en liarla a la mínima y REVIENTA TODO, se la suda; quema containers y destroza cajeros del Santander, porque se la bufa, porque un mal día lo tiene cualquiera, lo mismo le da un perroflauta que un yupi de Cuzco; aquí hay para todos, amiguitos.

Y una vez desatada su furia, vuelve a su bajo de Lucero, en donde, a la luz del candil, y mientras saborea un buen bocata de gallinejas, los vecinos oyen tararear una alegre melodía: Piiichiii, es el chulo que castigaaaaaaa…

“Pichi, el extreminador” está basado en la famosa canción “Pichi” obra de Emilio González del Castillo y José Muñoz Román y música de Francisco Alonso.

El fantástico modelo y furibundo agresor no es otro que el alter ego de Tomás Milián que a su vez, es el alter ego de un conocido planner de una agencia que empieza por “Y” y termina por “R”

Y la fotos son de la inconmensurable Mayte Ramiro, fantástica profesional y fotógrafa que siempre se presta a nuestra chorradas. Contratadla y obetendréis un póster de Pichi a tamaño natural dedicado por él mismo.

 

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Esos cauces sin chicha

Editorial / Opinión / Pipo & Astutto
21 febrero 2013

El Barrio de Salamanca es plomizo, austero y frío, muy frío. Es un barrio sin color, lleno de ventanales ostentosos que intentan atrapar la luz pero que no consiguen reflejarla. Los señores pasean con orgullo su altanería, los porteros te preguntan a dónde vas, guardianes de una casta privilegiada. Señoras con abrigos de animales muertos pasean perros patada mientras sus hipertensas mejillas de Gremlin retiemblan de satisfacción por el status conseguido. Los niños no tienen alma, tan educados, fríos y grises como sus progenitores, anclados en un presente-pasado. Son niños viejos, que han perdido la ilusión de vivir. Juegan como si fuese una obligación, a la espera de heredar negocios y jugar en toda regla. En el barrio de Salamanca se duerme tranquilo, debajo de capas de nórdicos de Habitat. Con un sueño plácido y sosegado, satisfechos por haber creado una jaula de oro. Los comercios son rancios, los colores opacos y la vida parace trascurrir entre esos cauces que no tienen ni chicha ni gloria. Pero ahí te quedas, barrio triste, con tus pájaros de mal agüero y tu comodidad perezosa. Te saludamos desde el otro lado, donde la gente grita y vocea, en donde a veces vamos sucios y nos apañamos en casas destartaladas. En donde devolvemos a la vida lo que nos ha prestado. El color y la intensidad están aquí, en esta pantonera desastre. Espero que todas tus calles se llenen de topes de hierro a media altura y cuando te comas ese bocata de bolardo mires hacia abajo y veas todo lo que te estás perdiendo.

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Elogio de la sombra

Editorial / Estética / Opinión
14 febrero 2013

Hace ya muchos años, cuando me daba por hacer el místico, acudí a presenciar un curioso fenómeno en un pequeño pueblo de 18 habitantes en Burgos. Resulta que en la iglesia parroquial de San Juan de Ortega acontece, cada equinoccio, que un rayo de sol, a las 5 de la tarde, entra por un ventanuco colocado estratégicamente e ilumina el capitel de la Anunciación.

El capitel en si, no vale mucho, es una representación típica del Románico en plan ojos almendrados y figuras con perspectivas chungas con las manos el plan Chiquito, retorciéndose para adaptarse a la forma de la piedra, pero lo que realmente sorprende, es que una masa de gente acude 2 veces al año a ver tal fenómeno. Nos apelotonábamos ante el capitel, había codazos, susurros, murmullos y protestas. A las 4:58 las cámaras estaban listas para retratar a la estrella del momento. Da igual que fuese la anunciación, una oveja o una piña. El caso es que alguien pensó que ese detalle se seguría apreciando a lo largo de los años, e hizo que su mensaje durara, por más que el pueblo fuese pequeño y el capitel muy chungo. Y ahí está la magia del momento: un constructor, por sus santos cojones, había dirigido la luz y con ella a las personas. Y así, durante 2 minutos, todos nos callamos y cesaron los codazos, murmullos, protestas y chisteos. ¡Joder!, ¡Está amortizándose el renting de Dios!

Igual algunos os preguntáis a qué viene esta piedra. No sé, era un poco reflexión de estética, de luces y sombras. De cómo llamar la atención siendo discreto y elegante, con todo el flow.

Hablando de esto, hay un libro de Tanizaki, El elogio de la sombra, que viene a reivindicar la sombra, al contrario de nosotros los occidentales que nos buscamos el ático cegador y que tiene mucha parte de razón. “Nosotros los orientales creamos belleza haciendo nacer sombras en lugares que en sí mismos son insignificantes.” Vamos pues, a dejar de buscar el ideal de belleza e intentar crearla de lo más insignificante.

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Ros, tienda de muelles

Opinión
6 febrero 2013

Me gusta, cuando por circunstancias de la vida hay que comprar pequeñas cosas que un hipermercado no puede ofrecerte, como un muelle, un hilo mágico, cerraduras o un saco de arpillera. Por eso, poco a poco me he recorrido todas esas tiendas que parecen olvidadas pero que todavía sobreviven a este vértigo consumista de obsolescencia programada. Porque ahora, si se nos rompe una bombilla, vamos al IKEA y compramos un pack de 3.

Todo esto viene porque el otro día tuve que ir a comprar 4 muelles y dí con esta tienda de muelles, un lugar tan mágico que no tiene explicación posible. De hecho, no soy el único al que le llama la atención. De repente me ví entre un laberinto de hierro enroscado. Estaba tan emocionado que ya me imaginaba al dependiente con el pelo rizado:))

Recordando todo estos años en la capital, me he ido dando cuenta de que me he convertido en un asiduo de estas tiendas, os dejo algunas de mis preferidas: empezamos el recorrido por una de las tiendas más anticool de Madrid: Curtidos Villaverde: artículos de marroquinería y utillería. De ahí es nuestra flamante remachadora y todos sus recambios (ojetes, pinches, calotes, ollaos y sacabocados). Un poco más arriba, cerca de la plaza Mayor no encontramos con Encuadernación Amillo que nos ha proporcionado la prensa de sacar cajos, un telar y montón de útiles de encuadernación (punzones, plegadora de hueso, hilo, cordeles, cuero, tarlatana…). Como ahí no queda la cosa, a veces bajo por la Plaza Mayor de camino a Alchemy y paro por Casa Herranz, denominada como alpargatería, pero allí podéis encontrar todo tipo de telas curiosas: arpillera, bramante, tergaz y hasta petates militares. Y así seguiría un buen rato de tiendas. Éste es mi shopping favorito, el que te permite comprar una cosa específica. Y si, también me gusta comprar muelles, porque así puedo saltar más alto.

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Fitzcarraldo. La conquista de lo inútil.

Opinión
21 enero 2013

Tirando de historia. Un pepino clásico de dos horas y media que me mantuvo agarrado a la butaca como si se le fuese a escapar la lanza al indio nº178 y sin 3D. Fitzcarraldo de Werner Herzog es mi referencia de cine, una peli para saborear en pantalla grande y con rallajos de 35 mm. (Aviso de spoiler, voy a contaros el final) El protagonista es Klaus Kinski, al que para caracterizar de loco furibundo solo le tuvieron que poner una chaqueta. Porque vaya tela de chico, estaba como unas maracas. Las peleas entre él y el director fueron de campeonato y no fue mucho menos locura el rodaje. En plena selva amazónica peruana. Y si la historia va de la imposibilidad y la locura, pues qué mejor que elegir el camino largo. Como tenían que pasar un barco fluvial de 320 toneladas a través de una montaña pues lo hicieron de verdad, nada de efectos especiales o maquetas, a pulmón y con un sistema de poleas.
Todo eso se te queda en los ojos y en la cabeza. Ves como una persona puede llegar a dar golpes a la razón sólo por conseguir su sueño. Fitzcarraldo opta por la vía difícil de la vida, la más larga y angustiosa, impredecible y llena de sorpresas. Un martirio indecente para todos los que rodean. Si hubiese llegado a triunfar en su cometido (una ruta alternativa en el trasporte de caucho) hubiese sido considerado uno de los grandes pioneros del comercio. Pero, ¡ay compañeros!, cuando los locos no triunfan se les menosprecia y se les humilla. La gente llega a ser muy dura con todo aquel que decide seguir su camino sin cosultárselo, malditos egoístas.

Después de gastar toda su fortuna en una hazaña imposible, malvende todo lo que le quedaba para darse un último homenaje. Y ahí le vemos, montando una ópera en un barco destartalado, mientras fuma en su butacón de proa con Caruso de fondo. Seguro que ese puro, tenía el mejor sabor del mundo.

P.D: Hay un libro genial, el diario de rodaje de la peli con el mismo título del post: “La conquista de lo inútil”, editado en Español por BlakieBooks. Muy bien diseñado y con extras (en tapa dura).

P.D: de las muchas anécdotas del rodaje es que estuvo a punto de participar Mike Jagger. Ah, y está basado en una historia real, que ya sabemos que la realidad supera todo.

P.D: si alguien tiene o consigue el documental basado en la relación de actor y director llamado “Mi enemigo íntimo” estaría encantado con tal regalo ;) Ya tengo el regalo aquí. Gracias Marta Gorjón a través de Diego Barrera

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